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30/11/2007

Queridos amigos...

Estoy preparando material sorpresa para regalarles en el último mes del año... Como broche de cierre de un magnífico 2007 que he de despedir con gran alegría, preparando el comienzo de otro nuevo ciclo junto a toda esta gran familia de blogueros....
A partir de mañana comenzarán los mensajes del calendario de adviento que aportará cada día, hasta el 25/12 inclusive, el firme deseo de seguir adelante! Siempre con serenidad, aceptando todas las circunstancias, siendo felices por el solo hecho de SER...
Quiero dejar mi granito de arena, que va cargado de inmenso amor, para crecer desde el alma, siendo mejores personas...

la palabra ha sido y es para mí la gran fuerza espiritual, mi forma más fuerte de expresión, dicen sin embargo que una imagen vale más que mil palabras... y a veces es verdad, por tanto, voy a cmpartir hoy una imagen dibujada por mí con todos ustedes:

Mi Mandala

    mandala2
Los espero aquí, en nuestro lugar, cada día y...
SIEMPRE!

El mandala es un círculo “mágico” con efectos relajantes que actúa sobre nosotros armonizando nuestro mundo interior con el exterior. Estos efectos se consiguen a través de la meditación mandálica o bien a través del dibujo de mandalas personales, donde además se da rienda suelta a la creatividad.
Los mandalas están inspirados en la naturaleza, reproducen sus simetrías y sus colores en una estructura con forma de círculo, el patrón mandala por excelencia. Es la forma geométrica más perfecta, usada durante milenios para ilustrar la totalidad y la verdad.
Se puede decir, que hay tantos mandalas como individuos en el mundo y, sin embargo, en esencia, todos son iguales.

La historia del círculo
Mandala significa “círculo” en sánscrito, una lengua clásica utilizada en algunas zonas de la India hace más de 2.300 años. También puede traducirse como “rueda” o “totalidad”. Representa la integridad y el todo, y espiritualmente está considerado como un centro de energía, equilibrio y purificación que ayuda a transformar el cuerpo y la mente. Los mandalas son utilizados desde tiempos remotos en la India y desde allí se propagaron a otras culturas orientales y a los aborígenes de Australia. En la prehistoria, el círculo ya tenía carácter sagrado y se ha repetido con frecuencia en las primeras construcciones del hombre.
Aunque hay muchos ejemplos, el círculo megalítico de Stonehenge en Inglaterra es quizás la manifestación más conocida. Desde entonces se ha venido repitiendo en otras muchas manifestaciones artísticas, culturales y arquitectónicas como por ejemplo el calendario de piedra inca, el azteca o el popular símbolo chino del ying y el yang. Al mismo tiempo, el círculo también es la forma predominante del reino animal, y desde los átomos a los planetas se viene repitiendo incansablemente desde el principio de los tiempos hasta la inmensidad del universo.

Desembarco en occidente.
El primero en usar la palabra “mandala” en occidente fue el psicoanalista suizo Carl Jung (1875-1961). Jung afirmaba que los mandalas representan el mundo y la totalidad de la mente, incluyendo su parte consciente y subconsciente. Su primer mandala lo pintó en 1916 y llegó a dibujar uno diariamente, para reflejar el significado de sus sueños y “la situación interna del momento”.

Dibujo y meditación
Interactuar con los mandalas ayuda a alcanzar el equilibrio espiritual, estimula la creatividad, despierta los sentidos y armoniza nuestro mundo interior con el exterior. Hay dos formas básicas para trabajar con ellos: la meditación y el dibujo.

Meditación: En el primer caso basta con encontrar un sitio adecuado, cómodo y bien ventilado, lograr una respiración rítmica y profunda y elegir un mandala con el que identificarse.

Creación: Dibujar un mandala es más complicado y puede convertirse en todo un arte. Sin embargo, es una forma muy creativa de explorar y descubrir tu mundo interior, donde el círculo se convierte en un contenedor de ideas y emociones.
Antes de empezar a trabajar, conviene sentarse y meditar para empezar a producir las imágenes que más tarde se plasmaran en su interior. El primer paso es organizar los pensamientos alrededor de un punto central que representará un tema o concepto importante en tu vida.
A partir de aquí hay que expresar la creatividad de tu interior usando los símbolos, figuras geométricas y colores que mejor puedan expresarte. El mandala personal captura y libera al mismo tiempo un momento o una época de la vida.

¿Qué significan los colores?
El uso de los colores está relacionado con el estado de ánimo de quien dibuja. Estas son algunas claves para la interpretación de los mandalas.

clip_image002Blanco: nada, pureza, iluminación, perfección.
clip_image002[1]Negro: muerte, limitación personal, misterio, renacimiento, ignorancia.
clip_image002[2]Rojo: masculino, sensualidad, amor, arraigamiento, pasión.
clip_image002[3]Azul: tranquilidad, paz, felicidad, satisfacción, alegría.
clip_image002[4]Amarillo: sol, luz, jovialidad, simpatía, receptividad.
clip_image002[5]Verde: naturaleza, equilibrio, crecimiento, esperanza.

Un abrazo!
Claudia


26/11/2007

M y M Románticos

Mas historias...Corazón rojo

Mary y Massimo
Ni edad ni tiempo
Animaos y dejad comentarios!!! Que el amor bien vale la pena!!!!

21/11/2007

El mate

Para María de Málaga
 
EL mate
De Lalo Mir (periodista) en Radio Mitre:
 
 
Porque con ustedes he compartido unos cuantos mates:

El mate no es una bebida. Bueno, sí. Es un líquido y entra por la boca. Pero no es una bebida. En este país nadie toma mate porque tenga sed. Es más bien una costumbre, como rascarse. El mate es exactamente lo contrario que la televisión: te hace conversar si estás con alguien, y te hace pensar cuando estás solo. Cuando llega alguien a tu casa la primera frase es "hola" y la segunda "¿unos mates?". Esto pasa en todas las casas. En la de los ricos y en la de los pobres. Pasa entre mujeres charlatanas y chismosas, y pasa entre hombres serios o inmaduros. Pasa entre los viejos de un geriátrico y entre los adolescentes mientras estudian o se drogan. Es lo único que comparten los padres y los hijos sin discutir ni echarse en cara. Peronistas y radicales ceban mate sin preguntar. En verano y en invierno. Es lo único
en lo que nos parecemos las víctimas y los verdugos; los buenos y los malos.
Cuando tenés un hijo, le empezás a dar mate cuando te pide. Se lo das tibiecito, con mucha azúcar, y se sienten grandes. Sentís un orgullo enorme cuando un esquenuncito de tu sangre empieza a chupar mate. Se te sale el
corazón del cuerpo. Después ellos, con los años, elegirán si tomarlo amargo, dulce, muy caliente, tereré, con cáscara de naranja, con yuyos, con un chorrito de limón. Cuando conocés a alguien por primera vez, te tomás unos
mates. La gente pregunta, cuando no hay confianza: "¿Dulce o amargo?". El otro responde: "Como tomes vos". Los teclados de Argentina tienen las letras llenas de yerba. La yerba es lo único que hay siempre, en todas las casas.
Siempre. Con inflación, con hambre, con militares, con democracia, con cualquiera de nuestras pestes y maldiciones eternas. Y si un día no hay yerba, un vecino tiene y te da. La yerba no se le niega a nadie. Éste es el único país del mundo en donde la decisión de dejar de ser un chico y empezar a ser un hombre ocurre un día en particular. Nada de pantalones largos, circuncisión, universidad o vivir lejos de los padres. Acá empezamos a ser grandes el día que tenemos la necesidad de tomar por primera vez unos mates, solos. No es casualidad. No es porque sí. El día que un chico pone la pava al fuego y toma su primer mate sin que haya nadie en casa, en ese minuto, es
que ha descubierto que tiene alma. O está muerto de miedo, o está muerto de amor, o algo: pero no es un día cualquiera. Ninguno de nosotros nos acordamos del día en que tomamos por primera vez un mate solo. Pero debe
haber sido un día importante para cada uno. Por adentro hay revoluciones. El sencillo mate es nada más y nada menos que una demostración de valores... Es la solidaridad de bancar esos mates lavados porque la charla es buena. La
charla, no el mate. Es el respeto por los tiempos para hablar y escuchar, vos hablás mientras el otro toma y Es la sinceridad para decir: ¡Basta, cambiá la yerba!". Es el compañerismo hecho momento. Es la sensibilidad al agua hirviendo. Es el cariño para preguntar, estúpidamente, "¿está caliente, no?". Es la modestia de quien ceba el mejor mate. Es la generosidad de dar hasta el final. Es la hospitalidad de la invitación. Es la justicia de uno
por uno. Es la obligación de decir "gracias", al menos una vez al día. Es la actitud ética, franca y leal de encontrarse sin mayores pretensiones que compartir.
Ahora vos sabés: un mate no es sólo un mate...
 
 
 
 
 
 
15/11/2007

Principín1

Llingua Asturiana
Un alostro marelo chiscou no sou nocelo. Quedou un instante
inmóbil, sen berrar, e lougo caeu de vagar, como cae un árbore
sobre a arêa, sen facer el menor ruído.



Castellano
Un relámpago amarillo centelleó en su tobillo. Quedó un instante inmóvil, sin exhalar un grito. Luego cayó lentamente, como cae un árbol, sin hacer el menor ruido en la arena
.



Principín

 

Llingua Asturiana

Coel paso del tempo consoleime un pouco, mais non de todo. Sei que volveu al sou planeta, pois al outro día xa non atopei el sou corpo, que, en realidade, non era tan pesado... E préstame escuitar de noite as estrelas, que sôan como cincocentos millois de esquías...

Mais ocorre algo extraordinario. Al bozal que pintei al principín, esqueicín pintarlle a correa de coiro. Non debeu poder amarrarlla al cordeiro. – Que ocorrerá no sou planeta? –pergúntome–. Talvez el cordeiro xa comeu a flor... Dacuando dígome que non. El principín cobre a flor coa campá de vidro todas as noites e vixila el cordeiro. Daquela síntome feliz e todas as estrelas sorrín docemente. Mais outras veces penso: "Alguha vez pode distraerse un e con eso abasta. Se uha noite esqueiceu poer a campá ou se el cordeiro saliu sen faer ruído..." E daquela as esquías tórnanse en lágrimas... E aí está el gran misterio. Para vostés que queren al principín, el mesmo que para min, nada no universo terá cambiado se, en calquera parte, quen sabe onde, un cordeiro descoñecido comeu ou non uha rosa...

Mais boten uha ollada para el célo e pergúntenlle: comeu el cordeiro a flor? E verán como todo cambia. Nenguha persôa maior poderá xamais chegar a comprender que elo seña realmente importante!

 

Castellano

Ahora me he consolado un poco. Es decir... no del todo. Pero sé que verdaderamente volvió a su planeta, pues, al nacer el día, no encontré su cuerpo. Y no era un cuerpo tan pesado... Y por la noche me gusta oír las estrellas. Son como quinientos millones de cascabeles... Pero sucede algo extraordinario. Al bozal que dibujé para el principito se me olvidó añadirle la correa de cuero; no habrá podido atárselo al cordero. Entonces me pregunto: "¿Qué habrá sucedido en su planeta? Quizá el cordero se ha comido la flor..." A veces me digo: "¡Seguro que no! El principito cubre la flor con su globo de vidrio todas las noches y vigila bien a su cordero". Entonces me siento dichoso y todas las estrellas ríen dulcemente. Pero otras veces pienso: "Alguna que otra vez se distrae uno y eso basta. Si una noche ha olvidado poner el globo de vidrio o el cordero ha salido sin hacer ruido, durante la noche...". Y entonces los cascabeles se convierten en lágrimas... Y ahí está el gran misterio. Para vosotros que también amáis al principito, como para mí, nada en el universo sigue siendo igual si en alguna parte, quien sabe dónde, un cordero desconocido se ha comido o no se ha comido una rosa... Pero mirad al cielo y preguntad: el cordero ¿se ha comido la flor? Y veréis cómo todo cambia... ¡Ninguna persona mayor comprenderá jamás que esto sea verdaderamente importante!




 

Llingua Asturiana

Esta é para min a paisaxe máis formosa e máis triste del mundo. É a mesma paisaxe de enantes, que volvín debuxar para a veren ben. Foi aquí onde el principín apareceu sobre a Terra para despois desaparecer.

Examínen nel atentamente para saberen recoñecelo se algún día, viaxando por África, atravesan el deserto. Se por casualidade pasan por aí, non teñan présa, róugolles que se deteñan, precisamente, baixo da estrela. Se un neno chega ata vostés, se ese neno ri e ten cabelos dourados e nunca responde as súas perguntas, axina adiviarán quen é. Señan amables con el. E, inmediatamente, avísenme dicindo que volveu.
Non me deixen tan triste!

 

Castellano

 Este es para mí el paisaje más hermoso y el más triste del mundo. Es el mismo paisaje de la página anterior que he dibujado una vez más para que lo vean bien. Fue aquí donde el principito apareció sobre la Tierra, desapareciendo luego.
Mirad atentamente este paisaje para que sepáis reconocerlo, si viajáis algún día por el África, en el desierto. Si por casualidad llegáis a pasar por allí, os suplico, no os apresuréis; esperad un momento, exactamente debajo de la estrella. Si entonces un niño llega hacia vosotros, si este niño ríe y tiene cabellos de oro y nunca responde a vuestras preguntas, adivinaréis en seguida quién es. ¡Sed amables entonces! No me dejéis tan triste. Escribidme enseguida, decidme que el principito ha vuelto...

 

Frases célebres1

Khalil Gibrán
Datos del autor:
(1883-1931)
Poeta, filósofo y artista, nacido en el Líbano.
 

"Bueno es dar cuando nos piden; pero mejor es dar sin que nos pidan, como buenos entendedores."

"El ruiseñor se niega anidar en la jaula, para que la esclavitud no sea el destino de su cría."

"No busques al amigo para matar las horas, sino búscale con horas para vivir."

"En el corazón de todos los inviernos vive una primavera palpitante, y detrás de cada noche, viene una aurora sonriente."

12/11/2007

Románticos6

Debido a la creciente demanda de "Románticos" he abierto un nuevo espacio exclusivamente para ello:
 
Me han llegado nuevas historias y estoy trabajando en ellas.
Muchas gracias por participar y por alentar a los tristes corazones rotos!
Corazón rojoHay un alma que espera por ti en algún rincón de este mundo, concéntrate en el AMOR y llegará a ti te lo aseguroCorazón rojo
03/11/2007

Románticos5

 

    

Clau Y Gus
O sea Yo y mi amor


SOY  FELIZ!

Muchos ya conocen esta historia, otros la conocen por partes y otros tantos esperan leerla en la historia al completo de: "Catalina, una mariposa en búsqueda del amor". Que por cierto en breve publicaré más, ante la insistencia de Nazaret, Fran, Pedro y otros...
Hoy quiero hacer un resumen de una historia que comenzó el 25 de Febrero de 2005 con mi llegada a España y con ello adelanto el comienzo del capítulo "La llegada a España".

"Con una mezcla de emociones encontradas, con un llegar sin llegar, con la mente en stand by, sólo pensando en las maletas y en el amigo de Maggy que esperaría por ellas, maquillada, arreglada y perfumada impecablemente, así aterrizó en el aeropuerto de Barajas, Madrid. Casi inconsciente, con movimientos tranquilos, al lado de Estela que a estas alturas era un torbellino. Ya con los equipajes en el carrito, se abrió la puerta y vieron al enorme moreno de musculatura firme con un cartelito en la mano: “Catalina”
Inmediatamente se presentaron y se dijeron las típicas frases de los aeropuertos: “hace una hora que espero” “aterrizó un poco más tarde” etc.

Entre tanto Estela se encuentra con sus amores: Ángel y la perrita Violet. Llamaron a Manuel desde el móvil de Ángel, con el mismo le sacó una foto ya en el coche de Víctor. Riendo y un poco apretados marcharon hacia el centro. Había euforia, alegría, nervios y ansiedad. Hablaban de Manuel, del viaje… Ángel miraba a Catalina con cara de sorpresa, como si esperaba encontrar a una persona muy diferente. A Cata le resultó muy natural hablar con ella, era amigable y tenía un rostro casi familiar. Le impactó su risa y su mirada luminosa, era sencillo y gustoso viajar a su lado en el asiento trasero. De manera inmediata cruzaron miradas cómplices y antes de llegar al legendario barrio de Lavapiés, Ángel ya estaba mimetizada, tenía en sus poros todas las sensaciones de Catalina… una mezcla de curiosidad e instinto maternal… Fue ella quién tomó las riendas en la comunicación con Manuel, quería saberlo todo, quién era y que pasaría…
Llegaron a destino, calle Ministriles, tercero izquierda sin ascensor, allí Estela se reencontraría con sus pertenencias y sus compañeros de piso. Víctor ayudó a subir las maletas. Abrieron la puerta, desde dentro una nube de humo con fuerte olor a tabaco, empujaban hacia atrás… Entraron. La casa estaba llena de gente joven, una chica morena y muy alta se puso de pie. Más tarde supo que era una de las compañeras de piso de Estela, Noemí.

Catalina se quedó parada en la puerta que aún permanecía abierta, sus ojos se toparon con los de un hombre que estaba como ajeno a todo aquello, fumando, sentado en el sofá, mirándola fijo, breves instantes, pero fijo… Como una escena diferente, como si ninguno de los dos perteneciera a ese lugar, como si estuvieran fuera del ruido, de las risas, de los saludos de bienvenida. Fue fugaz como un parpadeo y respondieron de inmediato a la urgencia del momento. Estela saludó y presentó a Cata muy informalmente que ya no sabía ni donde meterse. Se sintió muy extraña, más tímida que nunca… Acomodaron las maletas en el cuarto de Estela que era el más próximo a la puerta, pegado a la cocina, donde, para su sorpresa, Ángel preparó ¡mate! La española tomaba mate…

Sin embargo Catalina tenía sed de agua, el grifo de la cocina estaba roto y solo ofrecía agua caliente de la caldera. Le pidió a Estela un vaso de agua… apenas la oyó, ¡era tanto el bullicio!, las situaciones diferentes… Noemí con sus amigos charlando todos entre sí… Estela eufórica con Violet a la que no paraba de darle besos.
La cocina era como volver a un vagón del subterráneo de Buenos Aires, todos apilados, unos entrando, otros saliendo… Catalina era toda sed… sed de agua, sed de curiosidad, sed temblorosa de miedo; y hasta de una cierta incomodidad… Su cara dibujaba una sonrisa ausente, de compromiso, tratando de disimular su estado volátil, con su cuerpo arrinconado en un ángulo y con el alma aún dispersa… entre su casa y los largos kilómetros que voló hasta llegar allí…

De pronto una mano con actitud amigable le extendió un vaso con agua.
-¡Ay, muchas gracias!- dijo – y lo bebió de prisa para calmar su sed. Se lo dio el hombre que según la primera impresión de Catalina tampoco parecía pertenecer a aquel lugar… probablemente sería el mayor de todos. Aparentaba unos treinta y cinco años, de una imagen ruda, muy masculina, de cabellos oscuros, rizado y atado con una goma. En la cara más pelos que piel visible, con barba del tipo “candado” o “perilla” y unas patillas infinitamente largas. Daba toda la impresión de un adolescente que quiere parecer mayor, pues sus ojos revelaban una sutil pureza de sensibilidad y transparencia que le otorgaban un fabuloso toque de misterioso hermetismo."

Pronto sabrán lo que pocos. Qué fue lo que motivó a Catalina a emprender esta aventura. Les adelanto que la llave fue un libro:
"El Principito"
¿Qué otro?
Continuará...

En definitiva, el destino estaba marcado por el amor, de un modo u otro, tenía que llegar y conocer ESE AMOR que tanto había anhelado. No fue fácil, hubo mucho, MUCHO que luchar.
Sin embargo, enfrentando todas las dificultades, casi sin conocernos, nos instalamos a vivir juntos desde febrero de 2006 y desde ese día somos inmensamente felices por habernos "jugado", encontrado y amado... Y así seguimos, creciendo, aprendiendo más cada uno del otro, sorprendiéndonos y, por sobre todas las cosas, respetándonos y amándonos, con un amor único para nosotros, soñado, largamente esperado, que nos hace mejores para con todo el universo.

Y que mejor que nuestra primera foto... que habla por sí sola
El día que comenzó nuestra historia
31 de Marzo de 2005

    

02/11/2007

Románticos4

  

   
      ---->play para escuchar

Mónica y Cristóbal

3ª  parte

Se miraban fijamente. Se dejaban llevar por esas profundadas miradas que emanaban de sus ojos, intentaban descubrir secretos ocultos, secretos que servían como arma al momento de atacar, o de defender, o de conquistar, tal vez. Sonreían, los dos sabían que estaba mal, aún así, decidieron seguir. Mala decisión para Cristóbal, la mejor de todas, para Mónica.
-El tiempo transcurre rápidamente, y pronto, muy pronto, el último grano de arena caerá, y entonces, esto acabará.-Dijo Cristóbal -  pensando en ella. Siguieron hablando, muy suavemente, no querían que nadie los escuchara, aún así, no había nadie en la habitación. Era grande, blancas sus paredes, tenía aproximadamente 14 camarotes que alojaban a los hombres en los paseos, al otro lado de la paredes, que daba a las cabezas de Mónica  y Cristóbal, quedaban los camarotes de las niñas. A sus pies, detrás de la otra pared, al otro extremo de la habitación,  estaba la piscina, una bella piscina que contaría secretos innumerables, si pudiera hablar. Cristóbal suspiró. -Ese suspiro fue por ti- Sonrió Mónica, se sentía tentada por esa propuesta que Cristóbal, con tanto miedo y deseo, le dijo al fin.
-¿Por qué?, ¿porque yo?-
Tú salvaste mi vida Mónica, tú, gracias a ti puedo contar esta historia, gracias a ti es que estoy aquí.
-
-¿Yo?
-
-Sí, tu.
-
-¿cómo?
-
-Es una larga historia-

Extendió los brazos para colocarlas debajo de su cabeza, se extendió totalmente sobre la cama, miró al techo y pensó en todo lo que había pasado en esas vacaciones. Era la primera vez que alguien salvaba su vida sin estar presente y sin siquiera hablar desde lejos. Estaba seguro que ese día, el cuál sobrevivió, ella estaría con Francisco, que ni siquiera pensaría en ese pobre enamorado de la presencia de Mónica -
-Solo digamos que tú y tus palabras aliviaron lo suficiente a este corazón que, a punto de morir, sintió la salvación en esas manos, esas dulces y bellas manos que hoy seducen, sin querer, a este corazón, de nuevo.
-
-¿Hablas muy bello sabías?
-
-gracias.-
Cristóbal volvió a suspirar y dijo:
-Suspiro, lentamente y sin dejar rastro de ello. – un momento de silencio. – Mañana, cuando llegue a mi casa, llegaré y escribiré un nombre en ese cuaderno de poesía que tanto quiero. Estará debajo de unos cuantos que inspiraron esa obra de arte. -
-¡Si?, que nombre será?
-
-Mónica Oviedo. Es una promesa, muñequita.-
Ella se sonrojó tenuemente, Cristóbal no se dio cuenta. Sin pensarlo habían hablado ya cuatro horas seguidas, como se volvería costumbre.
Al fin, como a la una de la mañana era tiempo de dormir. Mónica se levantó y se fue al cuarto.
-El último grano de arena cayó, Mónica. Que tengas dulces sueños. –

Eso fue lo último que se dijo esa noche del 13, aunque ya fuera la madrugada del 14. Durmieron los dos.
A la mañana siguiente todo era normal, Mónica, un poco más preocupada por Cristóbal. En la tarde poco tiempo para los dos. El almuerzo fue normal, con los otros seis del grupo en una mesa cerca de la entrada al comedor.
Justo antes de irse, Cristóbal escribió sobre la pared que estaba al lado de la cama donde la noche anterior hablaron:

"Suspiro, lentamente y sin dejar rastro de ello"

"CA"

 

Cristóbal Amador. Sus iniciales eran importantes y las dejaba en todo cuanto hacía. La llamó, y le dijo: -Mi último regalo en esta finca, después de tanto vivido, nunca pensé que lo último que daría no pudiera llevarse, es más, nunca pensé que mi último detalle y mi legado en este lugar fueran una misma cosa, espero te guste. -
-¿De qué me hablas?- dijo Mónica con cara de desconcierto.
 Cristóbal miró hacia la pared, el texto estaba escrito en lo alto, lo más alto de la pared, estaba en lápiz, por lo que solo quienes vieran bien podrían verlo. Mónica miró, su desconcierto se vio resuelto de inmediato, su rostro reflejaba sorpresa y nostalgia al mismo tiempo.
-Claro que me gusta.
-
-Mónica, con respecto a lo de anoche
-
-¿a la propuesta?
-
-si…- y ese silencio maldito que tanto detesta el que espera, llenó la ausencia de palabras. El quería, con tantas ansias...
Ella respondió:
-Cristóbal, me gustaría, pero sé que si lo hago me cohíbo, me alejo y te hago daño, además si lo hago lo haría por pura curiosidad, y no es justo contigo.
-
-No te preocupes, Mónica, entiendo.
Agacharon las cabezas, Mónica en respeto y Cristóbal más bien en decepción. Salieron del cuarto y se dirigieron, con sus maletas, hacia el bus, el que los traería de nuevo a la realidad.
En el bus se sentaron juntos, Cristóbal en la ventana, al lado de Mónica.
-Que noche tan maravillosa, gracias, por brindarme tan gratificante experiencia.
-
-No te preocupes, fue bello para mí también.
Y por primera vez Mónica miró a Cristóbal de manera diferente, era de esas miradas que delatan, que dicen las ganas de amar, de besar, de abrazar, era de esas miradas que tanto le gustarían a Cristóbal. Fue eterna para él, ella giró la cabeza un poco, agachó la mirada y entonces, lo miró, a los ojos, esos ojos cafés que tanto habían visto a Mónica la noche anterior. Ella se detuvo, no respiraban, ni siquiera parpadeaban y, primero ella, agachó la mirada lentamente, como si no quisiera hacerlo.
-y ¿eso que fue?- Preguntó Cristóbal.
-
-nada- respondió ella.
-
-¿Por qué me miras así?
-
-¿Así como?
-
-Así, como lo acabas de hacer
-
-por nada, olvídalo Cristóbal.
Y se resignó, poco a poco aprendería que, para una muestra de cariño de Mónica, tendría que luchar mucho, al igual que sus respuestas.
Durante el trayecto hablaron mucho sobre ella, le contó que poco lo gustaban los abrazos, que si alguna vez le daría uno sería por que lo había llegado a querer mucho, que el 15 de septiembre cumplía un año con Francisco, que tenía 19, que estaba trabajando, que le gustaba mucho dibujar flores y hadas, que creía en la magia, que no creía en el amor, que música escuchaba, en fin, hablaron de todo.
-Préstame tu mano, Mónica.
-
-¿Para qué?
-
-Préstamela. -
Y sacó de su bolsillo un esfero con el que escribió en la palma de Mónica un mensaje, el primero de todos:

“T.H.L.A.Q.M.
T.V.D.
G.P.T.L.B.”

-¿Qué significa? -Descúbrelo Mónica.
Sonaba una canción, la verdad de la menos apropiada para la ocasión. Pasarela, de dálmata. Era un poco extraño, estaba de moda es esos momentos, la canción decía algo como: “Si eres fotogénica (…), si te gusta modelar, (…) ven te invito a mi pasarela”, y era extraño, por que Mónica era de las más fotogénicas del curso y, además, pertenecía a una agencia famosa de modelaje desde los 13 años.
-Esa canción te queda perfecta
-
-Tan gracioso tú, dijo Mónica.
-
-no enserio, es más te la dedico.
-
-tú?
-
-Si yo, mira, eres fotogénica
-
-Claro que no- dijo en tono de broma
-
-Si claro, además eres modelo y te gusta modelar y...
-ah, ya, ¿y tienes pasarela?, porque si es así entonces si me queda.-
-Pues… no, pero eso no importa, ahorro y me la compro.
Rieren juntos, esa canción quedaría como una de las tantas que recordarían el nombre de Cristóbal en la mente de Mónica y viceversa.  
Después de un rato, en el cuál Cristóbal pensaba en esto que tanto había pasado, Mónica dijo:
-“Te he llegado a querer mucho”
-
-Tal vez demasiado, dijo Cristóbal.
-
-Eso es lo que me escribiste en la mano.
-
-Si, tal cual.
Mónica no dijo nada, al final se durmió, se recostó en las piernas de Cristóbal, él la consintió un rato, y, al final, llegaron a Bogotá.
Se bajaron del bus, y todo parecía normal, todo menos sus miradas. No se dirigieron palabra alguna, no por indiferencia, no había espacio. Al final, ya para irse, justo cuando la noche llegaba, justo cuando ese 14 terminaba para los dos, justo antes de llegar a la calle en la cual se separaría, se despidieron.
-Un placer Cristóbal
-
-No, el placer fue todo mío, gracias por todo, por tanto que me diste en tan poco tiempo, nos vemos el lunes.
Y se acercó lentamente a su mejilla. Un pico. La miró, sin alejarse de allí no más que un poco, uno más cerca de sus labios vendría después y, justo cuando sus miradas se cruzaron, el tiempo se alargó, él sintió un breve suspiro de admiración, el cerró los ojos y… se acercó al lugar donde inician sus labios, los de Mónica, se acercó y le dio un pico fugaz, dulce e inolvidable. Ella inhaló rápidamente con los ojos cerrados, fue un beso “esquinero”, como se dice en Bogotá. Él sonrió mientras sus labios se alejaban.
-Adiós- dijo suavemente
-
-Adiós.
Y se dio la vuelta a caminar por aquella calle oscura que lo consumiría en pocos instantes, no volteó, pero supo que la dejó sorprendida, atónita y, tal vez, un poco confundida.

Al llegar a su casa sacó ese mismo esfero, abrió la primera página de su cuaderno de poemas y escribió el que sabría sería el último nombre de ese libro, escribió con tanto amor:
“Mónica Oviedo”. Cumplió su promesa.