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28/05/2007 Gloria Stefan y otros artistasPlay para escuchar
Soñar con lo que mas queremos 23/05/2007 El carteruEl carteru* Mientras la luz del flexo cuadriculaba las paredes, un cigarro encendido entre los dedos temblorosos, masticaba los últimos minutos de angustia de una noche de desvelo. A la seis de la mañana se encendió el radio reloj. Antes de que comenzaran a sonar el resto de sus meteóricas alarmas (el televisor, el teléfono móvil) se incorporó maldiciendo el descontrol de su biorritmo. Apenas había podido conciliar el sueño. Las turbulencias en su mente eran más aniquilantes que cualquier pesadilla. Incierto, irreverente y forzoso el destino lo devolvió a su tierra luego de pasar once penosos y solitarios meses en Madrid. Día 1 de abril. Se levantó sin prisa pero con los nervios de punta. Bebió café, volvió a fumar. Se duchó, volvió a fumar… Fumó dos más en su coche en el trayecto desde Langreo hasta Mieres. Era su primer día de reparto allí. Sabía hacer su trabajo, era rápido, ágil, concentrado. Hacía quince años que era cartero.Todo lo que quería era una rutina laboral en su pueblo, cumplir con lo suyo y vivir “acomodado” en sus emociones sin demasiados sobresaltos. Con el abandono de su mujer (a la que había querido con locura) que lo llevó al mismísimo puñetero infierno de tormentos, ya había sido bastante. Se juró entonces no volver a casarse, ni a enamorarse… Pocos días antes de volver, en Madrid conoció a una mujer. Fue imprevisto, sorpresivo, impactante… En el único encuentro sexual que tuvieron, los dos se besaron el alma. No hubo tiempo para las palabras, apenas existía la certeza de la despedida, que fue sencilla, sin ceremonias, ni lágrimas. Un sonreír nervioso, un abrazo apretado y tibio, nada más.
Llegó a la oficina de correos pocos minutos antes que el camión, ahí estaban los que a partir de entonces serían sus compañeros, se movió junto con ellos para realizar la descarga de paquetes, algunos, llenos de cartas. A pesar de sus nervios, no dejó de pensar una vez más, la satisfacción que le provoca comprobar que aún se escribe tradicionalmente, que no todo es Internet, correo electrónico, chat... Todo era desconocido, hasta las calles de Mieres. Ya dentro de la oficina se dirigió a la jefa que le indicó los casilleros y su mesa. Cogió el mapa, ordenó la correspondencia y con un gesto de: “estoy perdido” le preguntó: ¿por dónde empiezo? carro que desbarajustaba sus pasos. Pensó en ella. Calle Xixón (Gijón) Calle Pérez de Ayala, Langreo, Luarca… mate en el último buzón. Pensaba en ella. Cada pensamiento era un alarido de nostalgia, un insondable deseo inconsciente de volver a creer, de empaparse los ojos. Un deseo al que no estaba dispuesto. Había decretado su vida. Toda rutina, al fin y al cabo la rutina da seguridad. Trabajar, dormir, hacer música, salir a beber, alguna amiga con quién compartir momentos, fumar, aburrirse, un poco morir… sospechando el portal posible, ya que era el único edificio con más de cinco pisos allí. Sería sencillo, mirar en el buzón que dijera Cristina y a continuar, de todos modos era una carta que no podría ser devuelta por falta de datos. Al llegar encontró cinco timbres en el séptimo piso y de los cinco buzones había tres con el nombre Cristina, el “B”, el “C” y el “E”. La carta parecía moverse inquieta entre los dedos longilíneos de sus manos fuertes y guapas. Tocó los tres timbres, solo una contestó (la del “E”) pero no conocía a ningún Manuel. Y sintió “algo”, un tibio calor, como un aire de susurros con olor a esperanza. Pensó en ella. Y como si fuera ella la que empujara su mano, depositó el sobre blanco con el típico rayado en los bordes de vía aérea, en el buzón del “C” (era la inicial del nombre de la mujer de Madrid). Se alejó pensando en una posible historia de amor. Era la primera vez que se sentía involucrado en una carta, en lo sueños y emociones de dos personas que pudieron haberse conocido en otro sitio y haberse enamorado… Porque fue eso lo que sintió, tal vez estaba plasmando allí algo apenas manifiesto que comenzaba a sentir… “Ojala me llame” – pensó sorprendiéndose a sí mismo - En su fuero más íntimo sabía que había comenzado a echarla de menos desde el mismo momento en que le dijo adiós. Pero estaba su “decreto” y su contradicción. Pasados algunos días, ya sin poder apartar de sus recuerdos los ojos y el olor de aquella mujer, pero luchando aún con la posibilidad de haberse quedado “pillao”, caminaba con rumbo hacia un domicilio con una carta certificada, era un aviso de corte del suministro de energía eléctrica. Tocó varias veces el timbre, le llamó la atención el televisor encendido que podía oírse desde afuera, sin embargo nadie contestaba. Antes de terminar su recorrido era menester volver a pasar por allí, podría haber devuelto el aviso con el característico “No responde” pero tuvo una nueva sensación, una fuerza invisible y temblorosa lo llevaba a insistir. Se acercó, volvió a llamar varias veces, el televisor continuaba dando las noticias de España. Era una casita, con un pequeño jardín que parecía llorar en la sequía de sus plantas marchitas. Miró hacia adentro por la ventana, a través del visillo semitransparente pudo ver claramente la figura de una persona sentada en un sofá. Tal vez tuviera problemas auditivos así que golpeó con fuerza el vidrio, no sabía porque, pero insistía una y otra vez. La persona que estaba dentro ni se inmutó. Tal vez dormía, así que se marchó, no sin pensar lo extraño de tal situación. Al día siguiente pasó otra vez por allí y otra vez la fuerza que lo empujaba… Y otra vez la misma imagen, la misma cadena de TV embarullando el silencio de esa inquietante escena. Volvió a llamar y nada… No contento con ello y ya muy consternado llamó al 112. Se quedó esperando, tenía en todo su cuerpo un temblor alarmante, una angustia en el pecho que lo asfixiaba. Al llegar la guardia civil les relató lo del día anterior y que llamó porque no le parecía normal lo que allí estaba sucediendo. Luego de varios intentos fallidos por llamar la atención de quien permanecía adentro, violentaron la puerta y entraron. Comenzó a emanar desde adentro un fuerte y nauseabundo olor fétido. Era una mujer bastante mayor. Estaba muerta. Al cartero le temblaron las piernas, se sintió apenado por no haber echo lo propio el día anterior, pero a juzgar por el olor a descomposición, ese cuerpo llevaría un buen tiempo así. ¿Por qué ahora? ¿Por qué codearse con la muerte, por qué pensar que la soledad no es buena cuando había creado su perfecta y sincrónica vida? Así llegó el final de Abril, sabía por las noticias que había comenzado el calor en Madrid. Estaba exhausto ya, confundido, sus sentimientos nobles de otrora le suplicaban espacio. No podía olvidar la imagen de la anciana que volvía en pesadillas noche tras noche. Peor después que supo que la pobre hacía un año que estaba muerta allí, sin nadie que reclamara por ella, que la echara de menos. Que tristeza impotente, solo cuando su cuenta bancaria llegó a cero comenzó a ser “necesitada”, las empresas que no cobraron sus cuentas se “acordaron” de ella. Luchando contra su ya casi enloquecido corazón, desbordado por el miedo a sufrir, refrenando todo deseo que avasallaba a su cuerpo, intentó nuevamente volver a ser el cartero de antes. Serio, cumpliendo su tarea sin involucrarse demasiado con nada, ni siquiera con sus compañeros. No volvería a hacer el ridículo nunca más exponiendo su vida, tan reservada en los últimos años que la convertían en un misterio volcado en algunas de sus canciones, que dejaban entrever aquel pedacito de alguna vez que había sido feliz, y lo mucho, mucho que sufría por acomodarse a sobrevivir. contaría un trozo de su vida, la amaría ese corto tiempo y se despediría de ella para siempre, para recordarla en su guarida solitaria. Además ella era Sudamericana y lo más probable sería que regresara a Buenos Aires, demasiado inhóspito estaba el tema “inmigrantes” en Europa como para correr riesgos venturosos en Madrid. buzón. Tocó el timbre del “C” 7º del 33600 y allí estaba Cristina.
-¿Puede bajar a firmar?- - Enseguida bajo- dijo – con voz alegre. - Hola, quería darte las gracias- dijo Cristina-
La miró con cara de asombro mientras le acercaba el boli para que firmara. - Bueno, anda, me alegro por ti y espero seguir trayéndote cartas de él.- Se despidió con una sonrisa y con estremecimiento, como si todos los letreros del universo le indicaran el camino hacia una aldea a la que no quería ir… No se imaginó nunca tampoco que un impulso, una corazonada, lo haría partícipe alguna vez de una historia como esta, o cualquier otra… como la de la anciana. Miró sus manos, las sintió volverse humanas, hambrientas de caricias perennes. Lo envolvió una brisa frágil, con el olor de aquel cuerpo tibio que había dejado, sin posibilidad y el permiso del abrazo espontáneo, deseoso de reconstruir un sentido, un deseo de tener a alguien más por quién vivir. Y con todo eso, fue a Madrid. Allí se amaron con la punta del alma temblorosa en los besos. Y aún así se dijeron adiós. La vio quedarse en la Terminal de autobuses, inmóvil, disimulando una sonrisa, para esconder la lluvia de lágrimas que refractaban como un prisma al arco iris, descomponiendo la luz. Prometieron no llamarse ni interferir en la vida del otro, para lograr soltar la sorpresa del encuentro, que parecía limitarse por todas las fronteras. No pudieron. La soñaba día y noche y sabía con certeza que ella lo amaba tanto como él. sus costumbres, dónde nació, como vivió… Con el fin de las vacaciones llegó lo que no deseaban, una nueva separación, la vuelta a la rutina para él, allí donde el humano se vuelve carne de cañón.
Seis meses más tarde… Llegó a su casa, abrió el buzón, le rozó los dedos la tibieza de una carta… Era de ELLA.
“¡Hola guaje*! Taba cebando unos mates** y acordeme de que va facer un añu que nos conocimos. ¿Tovía me ames como yo a ti? Ye que esti amor me tien comia hasta los güesos. Na, solo quería decite que toy contigo y recordate lo MUCHO, MUCHO que te amo, solo por eso ye el mi mayor deseu ¡QUE SEAS FELIZ!
¡Ah¡ Por ciertu… ¿Qué quies pa comer el día del nuestru aniversariu? ¿Humita** o fabá*? ja!
La tu moza jejejeje!!!!!”
Sonrío. Subió las escaleras. Abrió la puerta y la abrazó…
*En Bable idioma Asturianu (Asturiano):
Carteru: Cartero, Orbayü: Llovizna. Embruxu: Embrujo. Guaje: Niño
**Humita: Relleno típico del norte de Argentina a base de granos de maíz (choclo) que se utiliza para varias opciones: empanadas, canelones etc. **Mate: infusión típica de Argentina y Uruguay. Curiosidades: Esta típica costumbre de los países del Río de la Plata. Esta infusión fue utilizada originariamente por los indios guaraníes, quienes utilizaban la yerba mate. Los Jesuitas, que se establecieron en la zona que hoy ocupa la provincia de Misiones (Argentina) mejoraron su cultivo, por lo que allí se ubican los mejores yerbatales. Actualmente la yerba (hoja de yerba mate picada) se puede adquirir en paquetes de 1/2 y 1 kilo, y en la región productora, fraccionada en bolsitas. El recipiente en el que se ceba el mate, es el "mate", que puede ser el tradicional, hecho de calabaza curada, o un jarrito de loza o enlozado, o madera. La infusión se toma con bombilla, y se puede cebar dulce o amargo. El recipiente que contiene el agua para la cebadura es la pava, cuya agua se considera "a punto" unos grados anteriores a la ebullición. Si el agua hierve, no sirve para el mate. Esta costumbre es bien hogareña en Argentina y Uruguay aunque se ha popularizado, y actualmente hay lugares en donde se usan termos, para trasladarse con el equipo de mate, para tomarlo en cualquier lugar u ocasión.
EL SIGNIFICADO DEL MATE: El compartir el mate es uno de los símbolos sudamericanos de comunicación. Hay gente que ha adquirido el "arte de cebar mate" y cada uno le introduce ciertas variantes propias de su gusto particular. A ese modo de cebar se le han adjudicado significados diversos, por demás simpáticos: Mate amargo: simboliza la fuerza, el valor y la vida. Mate dulce: (Y espumoso) significa amistad, cariño. Mate muy dulce: (Cebado por una mujer a un hombre) es muestra de amor, y de interés en llegar al casamiento. Mate muy dulce y caliente: (Cebado por una mujer a un hombre) Es muestra de amor ardiente, pasión. Mate lavado: Demuestra desprecio. Mate con el aditivo de canela: Envía el mensaje de interés por el otro ("Pienso en vos"). Mate con cáscara de naranja: Está significando "Te esperaré". Mate largo: Indica desinterés o despreocupación por la persona a quien se le ceba. Otros términos usados: Cimarrón: Mate amargo Largo: mate con muy poca yerba. Ensillado: Mate preparado y listo para cebar. "No te vayas rengo": No tomar un sólo mate al pasar por algún lugar. Por lo menos saborear dos. ---------- EL MATE COCIDO: Otra de las infusiones propias de la zona rioplatense es el mate cocido. Se prepara en una lechera con 1 1/2 litros de agua y unos 50 g. de yerba mate. Se coloca al fuego hasta hervir. Luego se lo cuela y se puede tomar caliente o frío, endulzado con azúcar, y también puede servirse acompañado con leche (mate cocido con leche). EL MATE DE LECHE: Hay gente, y especialmente los chicos, que toman el mate reemplazando el agua por leche, generalmente dulce. Has llegado
Santa Cristina de Lena
17/05/2007 Así comienza el primer capítulo...Capítulo 1 "Hay Diosito Santo, mandámelo del cielo". -Pensaba en voz alta Catalina- Ni siquiera podía cantarlo, como le había enseñado su amiga Amanda: "vos cantalo, todo el tiempo, decilo desde tus entrañas, desealo con todas tus fuerzas y vas a ver lo que pasa..." Era tan grande su tristeza, su desconsuelo... Apoyada en la baranda de su balcón, apenas tenue el sonido de su voz y lágrimas espesas, tan cargadas de dolor, de angustia, vacío, pasado, desesperanza... Siete meses antes, faltándole un mes para cumplir sus cuarenta, no se hubiese imaginado nunca así, tan delgada... sus ojos grandes hundidos, sin brillo, la piel casi pegada a los huesos, sin color, sin vida... ¿Un amor que se fue podía haberla dejado así? Era mucho más que eso, era como carne de su carne, creía que era el amor de su vida. ¡Cómo lo quería! ¡Cuánto lo adoraba! Pero no era una pesadilla, era bien cierto que por muy inesperado e imposible de creer, aún habiéndolo luchado, literalmente, hasta sangrar. Aquello, había terminado. Igual de atónitos, quedaron los que vibraron junto a ellos esa historia.
Catalina creía en la reencarnación, había hecho una regresión ocho meses antes de conocerlo y sentía que se amaban de otra vida. Pero... ¿Cómo podía irse si era su alma gemela?... ¿Lo era?... Y así, en ese torbellino interior, sin disimular nada, sintiéndose una vez más como aquél duende que decía su hija que era - " Vos no pertenecés a este mundo mamá, es demasiado cruel para vos, ¿sabés qué? No existen los cuentos de hadas"-. Trasncurrían sus horas más tristes, del teléfono al balcón y del balcón a la computadora. En el teléfono estaban sus amigos, su primo, su madre, los de "fierro", los que la bancaron y la sostuvieron incondicionalmente de una forma arrasadora. Y en la computadora estaba un nuevo mundo, empujada por su hija se sentó frente a ella a dar los primeros pasos cuando estalló la locura. Al principio enviaba e-mails, todos ellos con un alarido de dolor debajo de sus tiernas palabras hacia sus afectos más sentidos. De a poco fue sintiendo y palpando vibraciones cuando entró en el meesenger, cuatro... cinco contactos... los dos hijos, la amiga que se había ido a España, ¡qué emoción cuando la tuvo después de un año en directo por primera vez! Ahí sintió la MAGIA, la belleza de algo a lo que le escapaba, que no comprendía... Entonces descubrió una vez más su capacidad de asombro, y a retractar sus palabras, se había dado cuenta que la magia sigue siendo la del ser humano, que es capaz de crear cosas como éstas, tan potente, de tanta tecnología, tan real y tan mágica a la vez... como ella y como todos, seres únicos e irrepetibles, frase que nunca se cansaba de decir.
* Poldy Bird: Escritora argentina autora de “Cuentos para leer sin rímel” entre otros.
¡GRACIAS!
A LOS QUE ME ESTAN BANCANDO Y QUE MUCHO ME QUIEREN
Hoy no puedo reír, ni soy la sombra de lo que conocen ustedes los que tanto me quieren y me apoyan. Decidí escribirles para devolverles de algún modo en agradecimiento tanto amor. Ni imaginan lo que me ayudan, su permanencia constante me ha hecho recordar mis valores, y entendí todo lo bueno que hay en mí, para que me tengan tanto amor y tanta paciencia. Ese apoyo incondicional está logrando que poco a poco intente ponerme de pie y sé que va a ser difícil, pero yo lo valgo. Juro que voy a ponerme de pie, juro que voy a volver a empezar, me lo debo a mí, a mis hijos, a ustedes, a la vida misma. Atrás dejaré las miserias humanas de la gente dañina y las mentes enfermas. No perderé la fe, el amor, y la capacidad de perdón. Ya no preguntaré "por qué" y aceptaré con humildad esta nueva prueba a la que me someten "desde arriba". Dijo el Padre Pío: "Cuando un alma a Dios le es grata, más la pone a prueba". No claudicaré, ni me convertiré en una persona oscura actuando con bajeza pagando con la misma moneda. Quiero aprender de esto para crecer más aún y confiar en que la vida me va a devolver cosas buenas. El sólo hecho de que esto me haya mostrado cuánta gente bella es capaz de tender las dos manos, ya me acaricia y me reconforta.
LOS ADORO CON TODO MI CORAZON A TODOS.
Después de esta carta Catalina recibió muchas más demostraciones de afecto aún, su casilla de correo estaba llena de amor, de caricias para su alma y lo mejor fue este e-mail de su padre (de título "hija") a quien ama y que vive en otro país, fue lo mejor, porque ella sabía que él jamás abría el correo, lo hacía Luz, su hermana menor, que ejercía de secretaria. Sin embargo, por Cata lo hizo, se enfrentó a una tecnología que no se correspondía con su generación. Estaba preocupado.
E-MAIL:
CATITA: COMO ESTAS? BUENO TE ESCRIBO PARA CONTARTE QUE EN EL CORRER DE ESTA SEMANA ME PAGAN LA PLATA DEL AUTO. VOY A COMPRAR OTRO, ANDO EN ESAS VUELTAS, MOTIVO POR EL CUAL NO TE HE ESCRITO, ADEMAS DE NO QUERER ENTROMETERME E INFLUIR EN TU DOLOR, RELACION, EN FIN. SABES QUE SOY TU PADRE Y TE APOYO EN LA DISTANCIA, NO TENGO TEL ESTOS DIAS Y CASI NUNCA ABRO LA CASILLA. AYER ESTUVE CON LUZ Y ME COMENTO QUE CHATEAN ENTONCES DECIDI MANDARTE UNA SEÑAL. PAPA
Recurrió una y mil veces a las plegarias para mitigar ese dolor que le apuñalaba el pecho, y una de esas tantas noches de soledad y desconsuelo se acordó de su abuela Reina, que había partido hacía tres años, hacia el "más allá", y la quería tanto... y recordó también que su hermana mayor tenía un retrato chiquitito de ella en su mesita de luz y decía que a veces la foto se caía -" y cada vez que eso sucede, es porque la abuela algo me quiere decir "- afirmaba su hermana Mariana –"Y pensó…- "¿y si le pido a ella? ¿Y si le pido que me cuide? Como cuando era chiquita, que interceda por mí, quizás ella al estar más cerca, pueda llegar a esos ángeles que ayudan a Dios a obrar milagros ¡sólo un milagro podría sacarme de este dolor!"-.Y así… esa noche, sumergida en el llanto, suplicó, "habló" con su abuela Reina, le pidió tan solo que intercediera por ella para que cesara ese inmenso dolor, y desgarrada de llanto cantó… "Hay Diosito Santo, mandámelo del cielo…"Y cantando y llorando el sueño la venció… Cuando amaneció, sus ojos apenas podían abrirse, hinchados, enrojecidos, aún le era difícil ponerse de pie, se miró nuevamente al espejo, se lavó el rostro cómo queriendo lavar el pasado… le costaba entender que esa vida que tuvieron era "pasado"…y se acordó de aquella tarde pocos días después de la primera ruptura, cuando se fue a la peluquería (algo tenía que hacer para reconquistarlo) y le dijo a Juani, su peluquero: "- decolorame el pelo" - y Juani: - ¡estás loca! – "no importa, vos hacé lo que te digo"- Cuando salió de la peluquería y se vio reflejada en las vidrieras a la luz del día, sus lágrimas empezaron a brotar, parecía un semáforo de ruta, titilando siempre en amarillo. Cuando llegó a su casa y se vio al espejo lloró tanto… no era ella, no se reconocía… ¡Cuánta tortura! ¡Cuánto se estaba lastimando! Pero ella sabía muy adentro, que las cosas SIEMPRE pasan por y para algo, y a juzgar por el balance de su vida no había duda que ese "algo", tenía que ser para mejor. Aunque lo pensaba y lo decía, los que la querían estaban muy preocupados, su amiga Amanda se había acercado tanto, que sentía como propio ese golpe, sufría y lloraba con ella mientras le decía: - " Estoy realmente muy preocupada por vos ¿no querés hacer terapia?, tenés que salir, abrí tu corazón, confiá en tu valor, cantá lo que te dije, te juro que funciona, a lo mejor el amor de tu vida está ahora en el café de la esquina y vos estás ahí encerrada, así nunca vas a salir, ni lo vas a encontrar y vas a terminar siendo una más, de las tantas personas solas en este mundo. Conocé gente, salí, salí, salí…Quizás el amor de tu vida siga siendo Fran, pero no ahora, pasaron muchas cosas, hay que dejar que el tiempo pase y más adelante tal vez se vuelvan a reencontrar".
Cata dice: hola…aca toy
Mariana dice: hola corazón, tenes que divertirte, querés una terapia?
Cata dice: Chat NO
Mariana dice: no seas tonta, animate, al menos te divertís…
Cata dice: Chat NO
Mariana dice: dale haceme caso por esta vez entrá, create un perfil.
Cata dice: Chat NO
Mariana dice: Sabés qué?, siento en mi sangre que ahí está EL AMOR DE TU VIDA!
Cata dice: estas loca!!!!!!!!! odio el chat, no me interesa.
Mariana dice: Cata, dale haceme caso, quiero que te pongas bien, te juro que siento que lo tenes que hacer…
Cata dice: pero ni sikiera se entrar, nunca abri nada y no kiero.
Mariana dice:andá ahí abajo del msn y hacé click en " buscar un contacto".
Cata dice: ke?? para, encima yo aca tengo todo en ingles…….
15/05/2007 PrólogoPrólogo de la autora Tantas veces escuché: "En la vida hay que plantar un árbol, tener un hijo y escribir un libro". Nunca supe si debía ser en "ese" orden, solo sabía que yo había tenido dos hijos, plantado un árbol y que toda mi vida había soñado con escribir al menos un libro. Aún soñándolo lejos estaba en mí el entender "porque" había que hacer esas "tres" cosas. Pero ahora el misterio se ha develado, ahora entiendo… ahora siento…. Salvando distancias con el hijo, se experimentan en los tres casos las mismas emociones. La belleza de trabajar la tierra, colocar un gajo o una semilla… darle riego, protección, abrigo, ayudarlo a crecer… en fin… no hay diferencia. El amor y las emociones son indescriptibles. Ahora que me encuentro de este lado (en la cocina del libro) ahora sé lo que significa esta maravilla. Es una composición que brota del alma, que acepta tomar aportes que se cuelan entre espacios, que se llora, que se ríe, que se canta. 11/05/2007 Escritora novel |
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