Profil de ClaudiaLo esencial es invisible...PhotosBlogListesPlus Outils Aide

Blog


28/05/2007

Gloria Stefan y otros artistas

 
Play para escuchar
  

Puedes llegar
 
Soñar con lo que mas queremos
es aquello difícil de lograr
es ofrecer, llevar la meta a su fin 
y creer que la veremos cumplir.
Arriesgar de una vez lo que soy 
por lo que puedo ser.
 
estribillo
 
Puedes llegar lejos 
a las estrellas alcanzar
hacer tus sueños realidad
puedes llegar alto 
sobre las alas de la fe
sin mas temores por vencer
 
Puedes llegar!
 
Los días que pasan a la historia 
son días difíciles de olvidar.
Yo seguiré con toda mi voluntad 
y por siempre mis huellas dejar.
23/05/2007

El carteru

El carteru*

Mientras  la luz del flexo cuadriculaba las paredes, un cigarro encendido entre los dedos temblorosos, masticaba los últimos minutos de angustia de una noche de desvelo. A la seis de la mañana se encendió el radio reloj. Antes de

que comenzaran a sonar el resto de sus meteóricas alarmas (el televisor, el teléfono móvil) se incorporó maldiciendo el descontrol de su biorritmo. Apenas había podido conciliar el sueño. Las turbulencias en su mente eran más

aniquilantes que cualquier pesadilla.

Incierto, irreverente y forzoso el destino lo devolvió a su tierra luego de pasar once penosos y solitarios meses en

Madrid.

Día 1 de abril. Se levantó sin prisa pero con los nervios de punta. Bebió café, volvió a fumar. Se duchó, volvió a fumar… Fumó dos más en su coche en el trayecto desde Langreo hasta Mieres. Era su primer día de reparto allí.

Sabía hacer su trabajo, era rápido, ágil, concentrado. Hacía quince años que era cartero.Todo lo que quería era una rutina laboral en su pueblo, cumplir con lo suyo y vivir “acomodado” en sus emociones sin demasiados sobresaltos. Con el abandono de su mujer (a la que había querido con locura) que lo llevó al mismísimo puñetero infierno de tormentos, ya había sido bastante. Se juró entonces no volver a casarse, ni a enamorarse…

Pocos días antes de volver, en Madrid conoció a una mujer. Fue imprevisto, sorpresivo, impactante… En el único encuentro sexual que tuvieron, los dos se besaron el alma. No hubo tiempo para las palabras, apenas existía la certeza de la despedida, que fue sencilla, sin ceremonias, ni lágrimas. Un sonreír nervioso, un abrazo apretado y tibio, nada más.

 

Llegó a la oficina de correos pocos minutos antes que el camión, ahí estaban los que a partir de entonces serían sus compañeros, se movió junto con ellos para realizar la descarga de paquetes, algunos, llenos de cartas. A pesar de

sus nervios, no dejó de pensar una vez más, la satisfacción que le provoca comprobar que aún se escribe

tradicionalmente, que no todo es Internet, correo electrónico, chat...

Todo era desconocido, hasta las calles de Mieres. Ya dentro de la oficina se dirigió a la jefa que le indicó los

casilleros y su mesa. Cogió el mapa, ordenó la correspondencia y con un gesto de: “estoy perdido” le preguntó: ¿por dónde empiezo?
Así salió a la calle… Una vez más hacia lo desconocido. Era un día soleado, de
los pocos extraordinarios en los que Asturias dibuja caprichosa a su propia bandera. Sudaba. No hacía calor, ni frío. Era el crucigrama que llevaba en el

carro que desbarajustaba sus pasos.

Pensó en ella.
Con los días y poco a poco se fue “adueñando” del lugar y comenzó su “juego”:

Calle Xixón (Gijón) Calle Pérez de Ayala, Langreo, Luarca…
Para él su trabajo
había sido siempre una simple y a la vez atornillante partida de ajedrez. Jaque

mate en el último buzón.

Pensaba en ella.

Cada pensamiento era un alarido de nostalgia, un insondable deseo inconsciente de volver a creer, de empaparse los ojos. Un deseo al que no estaba dispuesto. Había decretado su vida. Toda rutina, al fin y al cabo la rutina

da seguridad. Trabajar, dormir, hacer música, salir a beber, alguna amiga con quién compartir momentos, fumar, aburrirse, un poco morir…
Una mañana de orbayü* en la que salió bien preparado con su chubasquero le
llamó la atención una carta que venía del extranjero: “Cristina, Cai del  embruxu* 7º 33600, Remitente: Manuel, France”. Se dirigió hacia la calle

sospechando el portal posible, ya que era el único edificio con más de cinco pisos allí. Sería sencillo, mirar en el buzón que dijera Cristina y a continuar, de todos modos era una carta que no podría ser devuelta por falta de datos. Al llegar encontró cinco timbres en el séptimo piso y de los cinco buzones había tres con el nombre Cristina, el “B”, el “C” y el “E”. La carta parecía moverse inquieta entre los dedos longilíneos de sus manos fuertes y guapas. Tocó los

tres timbres, solo una contestó (la del “E”) pero no conocía a ningún Manuel. Y sintió “algo”, un tibio calor, como un aire de susurros con olor a esperanza.

Pensó en ella. Y como si fuera ella la que empujara su mano, depositó el sobre blanco con el típico rayado en los bordes de vía aérea, en el buzón del “C” (era la inicial del nombre de la mujer de Madrid). Se alejó pensando en una posible historia de amor. Era la primera vez que se sentía involucrado en una carta, en lo sueños y emociones de dos personas que pudieron haberse conocido en otro sitio y haberse enamorado… Porque fue eso lo que sintió, tal vez estaba plasmando allí algo apenas manifiesto que comenzaba a sentir… “Ojala me llame” – pensó

sorprendiéndose a sí mismo -  En su fuero más íntimo sabía que había comenzado a echarla de menos desde el mismo momento en que le dijo adiós.

Pero estaba su “decreto” y su contradicción.

Pasados algunos días, ya sin poder apartar de sus recuerdos los ojos y el olor de aquella mujer, pero luchando aún con la posibilidad de haberse quedado “pillao”, caminaba con rumbo hacia un domicilio con una carta certificada, era un aviso de corte del suministro de energía eléctrica. Tocó varias veces el timbre, le llamó la atención el televisor encendido que podía oírse desde afuera, sin embargo nadie contestaba. Antes de terminar su recorrido era

menester volver a pasar por allí, podría haber devuelto el aviso con el característico “No responde” pero tuvo una nueva sensación, una fuerza invisible y temblorosa lo llevaba a insistir. Se acercó, volvió a llamar varias veces, el televisor continuaba dando las noticias de España. Era una casita, con un pequeño jardín que parecía llorar en la sequía de sus plantas marchitas. Miró hacia adentro por la ventana, a través del visillo semitransparente pudo

ver claramente la figura de una persona sentada en un sofá. Tal vez tuviera problemas auditivos así que golpeó con fuerza el vidrio, no sabía porque, pero insistía una y otra vez. La persona que estaba dentro ni se inmutó. Tal vez

dormía, así que se marchó, no sin pensar lo extraño de tal situación.

Al día siguiente pasó otra vez por allí y otra vez la fuerza que lo empujaba… Y otra vez la misma imagen, la misma cadena de TV embarullando el silencio de esa inquietante escena. Volvió a llamar y nada… No contento con ello y ya muy consternado llamó al 112. Se quedó esperando, tenía en todo su cuerpo un temblor alarmante, una angustia en el pecho que lo asfixiaba. Al llegar la guardia civil les relató lo del día anterior y que llamó porque no le parecía

normal lo que allí estaba sucediendo. Luego de varios intentos fallidos por llamar la atención de quien permanecía adentro, violentaron la puerta y entraron. Comenzó a emanar desde adentro un fuerte y nauseabundo olor

fétido. Era una mujer bastante mayor. Estaba muerta.

Al cartero le temblaron las piernas, se sintió apenado por no haber echo lo propio el día anterior, pero a juzgar por el olor a descomposición, ese cuerpo llevaría un buen tiempo así.
Tuvo que declarar el triste descubrimiento y un transeúnte común fue escogido
como testigo de la labor policial.
Aturdido llegó a su casa, reblandecido por todos sus sentidos, abatido, y solo.
Le pesó el dolor de la vida misma, pensó muchas hipótesis sobre la anciana, cobró vida su soledad, en ella sentada en aquel sofá. Se vio a sí mismo, lloró...

¿Por qué ahora? ¿Por qué codearse con la muerte, por qué pensar que la soledad no es buena cuando había creado su perfecta y sincrónica vida?
Pensó en ella.

Así llegó el final de Abril, sabía por las noticias que había comenzado el calor en Madrid. Estaba exhausto ya, confundido, sus sentimientos nobles de otrora le suplicaban espacio. No podía olvidar la imagen de la anciana que volvía en pesadillas noche tras noche. Peor después que supo que la pobre hacía un año que estaba muerta allí, sin nadie que reclamara por ella, que la echara de menos. Que tristeza impotente, solo cuando su cuenta bancaria llegó a cero comenzó a ser “necesitada”, las empresas que no cobraron sus cuentas se “acordaron” de ella.

Luchando contra su ya casi enloquecido corazón, desbordado por el miedo a sufrir, refrenando todo deseo que avasallaba a su cuerpo, intentó nuevamente volver a ser el cartero de antes. Serio, cumpliendo su tarea sin involucrarse demasiado con nada, ni siquiera con sus compañeros. No volvería a hacer el ridículo nunca más exponiendo su vida, tan reservada en los últimos años que la convertían en un misterio volcado en algunas de sus canciones, que dejaban entrever aquel pedacito de alguna vez que había sido feliz, y lo mucho, mucho

que sufría por acomodarse a sobrevivir.
Para el puente del 1 de mayo regresaría a Madrid para recoger algunas
pertenencias que allí quedaron, pero lo postergó para el fin de semana siguiente. Intentó convencerse que iría, volvería a ver a aquella mujer, le

contaría un trozo de su vida, la amaría ese corto tiempo y se despediría de ella para siempre, para recordarla en su guarida solitaria. Además ella era Sudamericana y lo más probable sería que regresara a Buenos Aires,

demasiado inhóspito estaba el tema “inmigrantes” en Europa como para correr riesgos venturosos en Madrid.
Pensando en todo eso, a mitad de semana, antes de marchar, llegó
correspondencia certificada para “Cristina” otra vez de Manuel, pero esta vez con los datos correctos de remitente. Se sintió satisfecho por haber acertado el

buzón. Tocó el timbre del “C” 7º del 33600 y allí estaba Cristina.

 

-¿Puede bajar a firmar?-

- Enseguida bajo- dijo – con voz alegre.

- Hola, quería darte las gracias- dijo Cristina-

 

La miró con cara de asombro mientras le acercaba el boli para que firmara.
- Sí, si, es que la carta que me dejaste, no era para mí, era para la chica del
“B”, pero se mudó unos días antes y no se con que destino, así que abrí la carta pensando que podría encontrar algún dato para hacérsela llegar… pero cuando leí el contenido, sentí un enorme impulso por conocer a esa persona (cuando dijo esto se ruborizó)… y como traía su número de teléfono lo llamé… Un poco para decirle lo que había pasado y otro poco por infinita curiosidad. En conclusión - dijo-  estamos en contacto ya que parece que el destino ha querido que nos conozcamos y francamente estoy muy conmovida… Así que por eso te doy las gracias, fuiste tú quién depositó la carta en mi buzón.-

- Bueno, anda, me alegro por ti y espero seguir trayéndote cartas de él.-

Se despidió con una sonrisa y con estremecimiento, como si todos los letreros del universo le indicaran el camino hacia una aldea a la que no quería ir… No se imaginó nunca tampoco que un impulso, una corazonada, lo haría partícipe alguna vez de una historia como esta, o cualquier otra… como la de la anciana.

Miró sus manos, las sintió volverse humanas, hambrientas de caricias perennes. Lo envolvió una brisa frágil, con el olor de aquel cuerpo tibio que había dejado, sin posibilidad y el permiso del abrazo espontáneo, deseoso de

reconstruir un sentido, un deseo de tener a alguien más por quién vivir.

Y con todo eso, fue a Madrid. Allí se amaron con la punta del alma temblorosa en los besos. Y aún así se dijeron adiós. La vio quedarse en la Terminal de autobuses, inmóvil, disimulando una sonrisa, para esconder la lluvia de

lágrimas  que refractaban como un prisma al arco iris, descomponiendo la luz.

Prometieron no llamarse ni interferir en la vida del otro, para lograr soltar la sorpresa del encuentro, que parecía limitarse por todas las fronteras.

No pudieron.
Una semana después estaban llorando los dos abrazados al teléfono móvil, echándose de menos. Volvieron a intentar el “desarraigo” sin dejar de pensarse un instante de sus vidas, que debía cambiar radicalmente para ambos si decidían comenzar una vida en común. Permanecieron en  críptico silencio. Así pasó un poco más de un mes. Y como todo llega en la vida, también llegaron las vacaciones. Salió disparado como felino enjaulado…  ni bien terminó de trabajar.
A buscarla.
Sin avisarle, de sorpresa, ya no respiraba bien sin ella. Y ella… estaba próxima a resignarse y emprender el regreso al país donde vivía, donde estaba su mundo y sus seres más queridos.
El solo hecho de pensarla tan lejos físicamente lo empujó hacia la locura, a derribar laberintos internos, a deshacer las amargas promesas, a zambullirse a un mundo que lo dejaba vulnerable, pero del que ya no era capaz de escapar.

La soñaba día y noche y sabía con certeza que ella lo amaba tanto como él.
Se reencontraron con toda la locura de un amor primitivo, se devoraron
acoplando sus cuerpos, eran engranajes de una pieza perfecta, parecían dibujados por una mano suprema. Volvió la ilusión a sus rostros, y en el corazón la peligrosa osadía adolescente que subleva raciocinios. Exploraron infinitos laberintos secretos, abrieron cada celda hermética de una pasión dormida, acicalada de sueños a punto de extinguir. Lloraron de gozo, ante el marco de diferentes lugares que la llevó a conocer, la abrazó también con la rima de su cultura, se descubrieron sensibles ante la riqueza de la historia, que los bendecía en cada beso de amor. La llevó también a su pueblo, le enseñó

sus costumbres, dónde nació, como vivió…

Con el fin de las vacaciones llegó lo que no deseaban, una nueva separación, la vuelta a la rutina para él, allí donde el humano se vuelve carne de cañón.
Y volvió el miedo, la incertidumbre, el mensaje dañino de los modelos parentales, los mandatos sociales, los que no dejan creer que la felicidad existe, que  está al alcance de cualquiera que sepa dignificar la vida. Pero hay que lanzarse al vacío, siendo fiel a sí mismo.

 

Seis meses más tarde…

Llegó a su casa, abrió el buzón, le rozó los dedos la tibieza de una carta… 

Era de ELLA.
Se sentó en los escalones del portal y leyó:

 

“¡Hola guaje*! Taba cebando unos mates** y acordeme de que va facer un añu

que nos conocimos. ¿Tovía me ames como yo a ti? Ye que esti amor me tien

comia hasta los güesos. Na, solo quería decite que toy contigo y recordate lo

MUCHO, MUCHO que te amo, solo por eso ye el mi mayor deseu

¡QUE SEAS FELIZ!

 

¡Ah¡ Por ciertu… ¿Qué quies pa comer el día del nuestru aniversariu?

¿Humita** o fabá*? ja!

 

La tu moza jejejeje!!!!!”

 

 

Sonrío. Subió las escaleras. Abrió la puerta y la abrazó…

 

 

 

 

*En Bable idioma Asturianu (Asturiano):

 

Carteru: Cartero,

Orbayü: Llovizna.

Embruxu: Embrujo.
Fabá: Fabada, comida típica de Asturies (Asturias) a base de fabes  (alubias - porotos).

Guaje: Niño

 

**Humita: Relleno típico del norte de Argentina a base de granos de maíz (choclo) que se utiliza para varias opciones: empanadas, canelones etc.

**Mate: infusión típica de Argentina y Uruguay.

Curiosidades:

Esta típica costumbre de los países del Río de la Plata.

Esta infusión fue utilizada originariamente por los indios guaraníes, quienes utilizaban la yerba mate. Los Jesuitas, que se establecieron en la zona que hoy ocupa la provincia de Misiones (Argentina) mejoraron su cultivo, por lo que allí se ubican los mejores yerbatales.

Actualmente la yerba (hoja de yerba mate picada) se puede adquirir en paquetes de 1/2 y 1 kilo, y en la región productora, fraccionada en bolsitas.

El recipiente en el que se ceba el mate, es el "mate", que puede ser el tradicional, hecho de calabaza curada, o un jarrito de loza o enlozado, o madera. La infusión se toma con bombilla,  y se puede cebar dulce o amargo. El recipiente que contiene el agua para la cebadura es la pava, cuya agua se considera "a punto" unos grados anteriores a la ebullición. Si el agua hierve, no sirve para el mate.  Esta costumbre es bien hogareña en Argentina y Uruguay aunque se ha popularizado, y actualmente hay lugares en donde se usan termos, para trasladarse con el equipo de mate, para tomarlo en cualquier lugar u ocasión.

 

EL SIGNIFICADO DEL MATE:

El compartir el mate es uno de los símbolos sudamericanos de comunicación. Hay gente que ha adquirido el "arte de cebar mate" y cada uno le introduce ciertas variantes propias de su gusto particular. A ese modo de cebar se le han adjudicado significados diversos, por demás simpáticos:

Mate amargo: simboliza la fuerza, el valor y la vida.

Mate dulce: (Y espumoso) significa amistad, cariño.

Mate muy dulce: (Cebado por una mujer a un hombre) es muestra de amor, y de interés en llegar al casamiento.

Mate muy dulce y caliente: (Cebado por una mujer a un hombre)  Es muestra de amor ardiente, pasión.

Mate lavado: Demuestra desprecio.

Mate con el aditivo de canela: Envía el mensaje de interés por el otro ("Pienso en vos").

Mate con cáscara de naranja: Está significando "Te esperaré".

Mate largo: Indica desinterés o despreocupación por la persona a quien se le ceba.

Otros términos usados:

Cimarrón: Mate amargo

Largo: mate con muy poca yerba. 

Ensillado: Mate preparado y listo para cebar.

"No te vayas rengo": No tomar un sólo mate al pasar por algún lugar. Por lo menos saborear dos.

----------

EL MATE COCIDO:

Otra de las infusiones propias de la zona rioplatense es el mate cocido. Se prepara en una lechera con 1 1/2 litros de agua y  unos 50 g. de yerba mate. Se coloca al fuego hasta hervir. Luego se lo cuela y se puede tomar caliente o frío, endulzado con azúcar, y también puede servirse acompañado con leche (mate cocido con leche).

EL MATE DE LECHE:

Hay gente, y especialmente los chicos, que toman el mate reemplazando el agua por leche, generalmente dulce.

   

Has llegado

 


 

 

“Has llegado”…

Hace un buen rato que no hablo contigo… que no te escribo mi niña… pero eso sí, te abrazo con la longitud de mi brazo extendido en la noche, que se alarga debajo de los sueños de la almohada… Es que el brillo y la quietud de tu mirada en esa foto, me persigue en los silencios más profundos, para que no me olvide, para que no te olvide… Si es el “pucherito” de tu expresión de alondra, asustada por el flash, el que me revive tu inocencia. ¿Sabes? He estado recorriendo en mis senderos de laberintos inmortales, de aquellos dichos que en un e-mail acorazado, a mis amores, les había contado. Cuando no sabía aún a ciencia cierta si había llegado a este pueblo, aunque nunca lo sabré… por mi alma: “mi alma que es golondrina y emigra cuando el calor se apaga”…
Tuve que descubrir la humedad de la noche condensándose en los cristales, adaptar mi esqueleto… aunque los huesos crujen y se resisten… Entender que era parte del clima y no un llanto por mí… por ti… Tuve que caminar varias veces por las aceras que conducen hasta el otro lado, darme cuenta que no era el senderito aún, de yuyos aplastados por nuestro paso, serpenteados por miles de grillos augurantes a la entrada de la noche.
¡Ah! También hay un río… el Nalón, pero es angostito y de escasa profundidad, rocoso, como el Nilo. No es como el nuestro, que es el más ancho del mundo, y del otro lado no está la iluminada Buenos Aires… está el otro distrito, a mí… me gusta llamarle “barrio”. Cuando cruzo la calle por el puente y veo alrededor las imágenes de las inconmensurables montañas que rodean el valle, siento bellas sensaciones, de vuelo… casi parecida a las que sentíamos sobre Centinela ¿ vos te acordás? Sólo a vos te digo: “vos” aquí. No me costó mucho adaptarme al idioma “extranjero”. Pero vamos a lo que vamos, te escribo hoy porque justo hace un año que llegué a vivir aquí, con gran temor, con ilusión, con expectativas e incertidumbres desmembradas entre el amor, la inconsciencia que me caracteriza y el deseo de apostar por una vida mejor, siempre… Son tus pestañas de azabache que enajenan mi sentido del adulto, que me dejan a la deriva de todas las posibles rutinarias soledades. Y son tus mejillas rosadas, mofletudas, que me siguen haciendo hija, aunque sea MADRE. Y tus rizos rebeldes los que me impulsan a luchar por una vida, a romper esquemas, círculos viciosos encriptados en legados de familia… Por todo eso te cuido y te protejo, te oigo en las inmensidades de profundas oscuridades ignorantes. Tu vocecita de campana… que me susurra al oído: “llévame al parque de diversiones, súbeme a los autitos chocadores, no me sueltes la mano en la montaña rusa, cómprame un copo de nieve… y volemos… volemos…” ¡Ay mi niña! Voy a llevarte. Aunque sea este día, uno difícil, ha dicho la abogado que está complicado el tema de los papeles para legalizarme.
Ni tejiendo un discurso por muy hábil mi arte, que va… palabrerío estéril que me deja en el banco de los suplentes, con el bolso al hombro y el título más infame: FORASTERO, sudaca, inmigrante… Y no me siento más afortunada que los africanos de las pateras empujados por la ignorancia y el hambre. Aunque me digan que a mí nadie me pediría documentos, que parezco europea… ble… vaya mierda de racismo, xenofobia y discriminación.
Y voy a contarte ahora un secreto, muy a pesar de todo ello y aunque ya me lo haya predicho el amigo Jorge, hace casi un año, en sus palabras de experiencia, no por ello menos argentino, caudillo… sotreta:

...¡¡¡Hermosísima carta!!! … me alegró mucho leerla... aunque no lo sepas aún… “ya has llegado” (con mucho esfuerzo, pero “has llegado”)... ahora te queda lo mas difícil ¡¡MANTENERTE!! y mantener todo lo que has logrado ¡¡¡ MUCHA SUERTE !! te deseo lo mejor, de todo corazón, porque te lo mereces .
Un beso.
Jorge

He aquí mi secreto (como decía el Principito):
“Lo esencial es invisible a los ojos, solo lo hermoso se puede ver con el Corazón”

Y el mío:
He llegado mi niña… has llegado… HEMOS LLEGADO.

Santa Cristina de Lena

 

 

Paseo de semana santa

Santa Cristina de Lena

 

Arquitectura

Este pequeño edifico con un plano de cruz griega, inhabitual en la arquitectura asturiana, sigue los parámetros tradicionales: Consta de cinco segmentos en forma cuadrangular, definidos por los arcos fajones que se apoyan en una arquería ciega que recorre los muros laterales, siendo uno de ellos, el más grande, el que conforma la nave principal del templo. El suelo se encuentra a dos alturas con la entrada más baja respecto al altar. El tipo de bóveda usada es la de cañón, que descansa sobre arcos fajones reforzados en el exterior por contrafuertes. Está dotada de nártex y de iconostasis, formado por tres arcos de piedra que descansan sobre cuatro capiteles con sus respectivas cuatro columnas de mármol cerradas por celosías caladas en forma rectangular, que separa el presbiterio de la nave principal. En el fondo se puede ver el iconostasio que sigue las pautas del arte de Ramiro I aunque se pueden contemplar motivos visigodos en la decoración.

 

La nave y la capilla

Santa Cristina de Lena es una iglesia prerománica asturiana, construida a mediados del siglo IX y situada en el concejo de Lena, en el Principado de Asturias.
Fue catalogada como Monumento Histórico Artístico en 1885 y la UNESCO la declaró Patrimonio de la Humanidad en diciembre de 1985.
Desde la antigüedad el territorio del concejo fue una de las principales vías de comunicación con la Meseta. En el recorrido de la vía de la Carisa se han encontrado numerosos asentamientos romanos.
Durante los reinados de Ramiro I y Ordoño I, en el siglo IX, fue construida la iglesia de Santa Cristina. El concejo sirvió de paso a los peregrinos que realizaban el Camino de Santiago en la Edad Media para venerar las reliquias de la Catedral de Oviedo.
Actualmente, después del declive del sector minero e industrial, se busca potenciar la riqueza medioambiental del concejo con vistas al turismo.
Puedes ver las fotos en el álbum: Novedades

 

 

17/05/2007

Así comienza el primer capítulo...

Capítulo 1
"Ponerse de pie"

  "Hay Diosito Santo, mandámelo del cielo". -Pensaba en voz alta Catalina- Ni siquiera podía cantarlo, como le había enseñado su amiga Amanda: "vos cantalo, todo el tiempo, decilo desde tus entrañas, desealo con todas tus fuerzas y vas a ver lo que pasa..." Era tan grande su tristeza, su desconsuelo... Apoyada en la baranda de su balcón, apenas tenue el sonido de su voz y lágrimas espesas, tan cargadas de dolor, de angustia, vacío, pasado, desesperanza... Siete meses antes, faltándole un mes para cumplir sus cuarenta, no se hubiese imaginado nunca así, tan delgada... sus ojos grandes hundidos, sin brillo, la piel casi pegada a los huesos, sin color, sin vida...
"Pero si parece una modelo" - decían - cuando la veían, esas veces que a duras penas se producía calzándose unos modernos pantalones de su hija, corrector de ojeras, rubor en las mejillas, rimel en sus pestañas largas (cómo le gustaba llamarle a ella, tal vez por los cuentos de Poldy* que leía cuando era chica) - "Que antigüedad mamá, es máscara de pestañas"- la corregía siempre su hija -.

¿Un amor que se fue podía haberla dejado así? Era mucho más que eso, era como carne de su carne, creía que era el amor de su vida. ¡Cómo lo quería! ¡Cuánto lo adoraba! Pero no era una pesadilla, era bien cierto que por muy inesperado e imposible de creer, aún habiéndolo luchado, literalmente, hasta sangrar. Aquello, había terminado. Igual de atónitos, quedaron los que vibraron junto a ellos esa historia.

Catalina creía en la reencarnación, había hecho una regresión ocho meses antes de conocerlo y sentía que se amaban de otra vida. Pero... ¿Cómo podía irse si era su alma gemela?... ¿Lo era?...
Infinidad de pensamientos galopaban en esa mente descontrolada:

"Tengo que ponerme fuerte"
"¡Uy! Que mal está la alfombra, si pudiera cambiarla..."
"¿Le habrá dicho que la ama?"
" Cómo se deterioró este departamento y encima tengo que terminar de pagarlo".
"¿Cómo pudo?" "¿Cómo pudo dejar ir lo que tuvimos?".
"Tengo que pagar las expensas"
"Debería prepararme las flores de Bach..."

Y así, en ese torbellino interior, sin disimular nada, sintiéndose una vez más como aquél duende que decía su hija que era - " Vos no pertenecés a este mundo mamá, es demasiado cruel para vos, ¿sabés qué? No existen los cuentos de hadas"-. Trasncurrían sus horas más tristes, del teléfono al balcón y del balcón a la computadora. En el teléfono estaban sus amigos, su primo, su madre, los de "fierro", los que la bancaron y la sostuvieron incondicionalmente de una forma arrasadora. Y en la computadora estaba un nuevo mundo, empujada por su hija se sentó frente a ella a dar los primeros pasos cuando estalló la locura. Al principio enviaba e-mails, todos ellos con un alarido de dolor debajo de sus tiernas palabras hacia sus afectos más sentidos. De a poco fue sintiendo y palpando vibraciones cuando entró en el meesenger, cuatro... cinco contactos... los dos hijos, la amiga que se había ido a España, ¡qué emoción cuando la tuvo después de un año en directo por primera vez! Ahí sintió la MAGIA, la belleza de algo a lo que le escapaba, que no comprendía... Entonces descubrió una vez más su capacidad de asombro, y a retractar sus palabras, se había dado cuenta  que la magia sigue siendo la del ser humano, que es capaz de crear cosas como éstas, tan potente, de tanta tecnología, tan real y tan mágica a la vez... como ella y como todos, seres únicos e irrepetibles, frase que nunca se cansaba de decir.
Aún así... Cata seguía siendo una sombra, si hasta escribió una carta que envió por e-mail para todos aquellos que la amaban, que la contenían y la acompañaban:

 

* Poldy Bird: Escritora argentina autora de “Cuentos para leer sin rímel” entre otros.

¡GRACIAS!

A LOS QUE ME ESTAN BANCANDO Y QUE MUCHO ME QUIEREN

 

Hoy no puedo reír, ni soy la sombra de lo que conocen ustedes los que tanto me quieren y me apoyan. Decidí escribirles para devolverles de algún modo en agradecimiento tanto amor. Ni imaginan lo que me ayudan, su permanencia constante me ha hecho recordar mis valores, y entendí todo lo bueno que hay en mí, para que me tengan tanto amor y tanta paciencia. Ese apoyo incondicional está logrando que poco a poco intente ponerme de pie y sé que va a ser difícil, pero yo lo valgo. Juro que voy a ponerme de pie, juro que voy a volver a empezar, me lo debo a mí, a mis hijos, a ustedes, a la vida misma. Atrás dejaré las miserias humanas de la gente dañina y las mentes enfermas. No perderé la fe, el amor, y la capacidad de perdón. Ya no preguntaré "por qué" y aceptaré con humildad esta nueva prueba a la que me someten "desde arriba". Dijo el Padre Pío: "Cuando un alma a Dios le es grata, más la pone a prueba". No claudicaré, ni me convertiré en una persona oscura actuando con bajeza pagando con la misma moneda. Quiero aprender de esto para crecer más aún y confiar en que la vida me va a devolver cosas buenas. El sólo hecho de que esto me haya mostrado cuánta gente bella es capaz de tender las dos manos, ya me acaricia y me reconforta.

LOS ADORO CON TODO MI CORAZON A TODOS.
CATALINA

 

Después de esta carta Catalina recibió muchas más demostraciones de afecto aún, su casilla de correo estaba llena de amor, de caricias para su alma y lo mejor fue este e-mail de su padre (de título "hija") a quien ama y que vive en otro país, fue lo mejor, porque ella sabía que él jamás abría el correo, lo hacía Luz, su hermana menor, que ejercía de secretaria. Sin embargo, por Cata lo hizo, se enfrentó a una tecnología que no se correspondía con su generación. Estaba preocupado.

 

E-MAIL:

CATITA: COMO ESTAS? BUENO TE ESCRIBO PARA CONTARTE QUE EN EL CORRER DE ESTA SEMANA ME PAGAN LA PLATA DEL AUTO. VOY A COMPRAR OTRO, ANDO EN ESAS VUELTAS, MOTIVO POR EL CUAL NO TE HE ESCRITO, ADEMAS DE NO QUERER ENTROMETERME E INFLUIR EN TU DOLOR, RELACION, EN FIN. SABES QUE SOY TU PADRE Y TE APOYO EN LA DISTANCIA, NO TENGO TEL ESTOS DIAS Y CASI NUNCA ABRO LA CASILLA.  AYER ESTUVE CON LUZ Y ME COMENTO QUE CHATEAN ENTONCES DECIDI MANDARTE UNA SEÑAL.
MIJA UN ABRAZO Y CUANDO QUIERA VENIRSE, ESTAMOS POR ACA.
CREO QUE TODO VA A EMPEZAR A MEJORAR LENTAMENTE.

PAPA

 

Recurrió una y mil veces a las plegarias para mitigar ese dolor que le apuñalaba el pecho, y una de esas tantas noches de soledad y desconsuelo se acordó de su abuela Reina, que había partido hacía tres años, hacia el "más allá", y la quería tanto... y recordó también que su hermana mayor tenía un retrato chiquitito de ella en su mesita de luz y decía que a veces la foto se caía -" y cada vez que eso sucede, es porque la abuela algo me quiere decir "- afirmaba su hermana Mariana –"Y pensó…- "¿y si le pido a ella? ¿Y si le pido que me cuide? Como cuando era chiquita, que interceda por mí, quizás ella al estar más cerca, pueda llegar a esos ángeles que ayudan a Dios a obrar milagros  ¡sólo un milagro podría sacarme de este dolor!"-.Y así… esa noche, sumergida en el llanto, suplicó, "habló" con su abuela Reina, le pidió tan solo que intercediera por ella para que cesara ese inmenso dolor, y desgarrada de llanto cantó… "Hay Diosito Santo, mandámelo del cielo…"Y cantando y llorando el sueño la venció… Cuando amaneció, sus ojos apenas podían abrirse, hinchados, enrojecidos, aún le era difícil ponerse de pie, se miró nuevamente al espejo, se lavó el rostro cómo queriendo lavar el pasado… le costaba entender que esa vida que tuvieron era "pasado"…y se acordó de aquella tarde pocos días después de la primera ruptura, cuando se fue a la peluquería (algo tenía que hacer para reconquistarlo) y le dijo a Juani, su peluquero: "- decolorame el pelo" - y Juani: - ¡estás loca! – "no importa, vos hacé lo que te digo"- Cuando salió de la peluquería y se vio reflejada en las vidrieras a la luz del día, sus lágrimas empezaron a brotar, parecía un semáforo de ruta, titilando siempre en amarillo. Cuando llegó a su casa y se vio al espejo lloró tanto… no era ella, no se reconocía… ¡Cuánta tortura! ¡Cuánto se estaba lastimando! Pero ella sabía muy adentro, que las cosas SIEMPRE pasan por y para algo, y a juzgar por el balance de su vida no había duda que ese "algo", tenía que ser para mejor. Aunque lo pensaba y lo decía, los que la querían estaban muy preocupados, su amiga Amanda se había acercado tanto, que sentía como propio ese golpe, sufría y lloraba con ella mientras le decía: - " Estoy realmente muy preocupada por vos ¿no querés hacer terapia?, tenés que salir, abrí tu corazón, confiá en tu valor, cantá lo que te dije, te juro que funciona, a lo mejor el amor de tu vida está ahora en el café de la esquina y vos estás ahí encerrada, así nunca vas a salir, ni lo vas a encontrar y vas a terminar siendo una más, de las tantas personas solas en este mundo. Conocé gente, salí, salí, salí…Quizás el amor de tu vida siga siendo Fran, pero no ahora, pasaron muchas cosas, hay que dejar que el tiempo pase y más adelante tal vez se vuelvan a reencontrar".
Catalina la escuchó entre llanto y luego de un breve silencio le contestó: " Mirá Amy, yo creo que cuando las cosas te tienen que llegar, y realmente te lo merecés, cuando creés en la magia del amor, éste te llega dónde estés, no hace falta ni que salgas, puede ocurrir en el ascensor, en el supermercado, no hay que salir a buscar nada, el amor te encuentra a vos...
Y con quién hablara las palabras eran más o menos las mismas: "Sos joven, sos linda, tenés toda una vida por delante, nadie se merece tanto sufrimiento ni tampoco tu llanto". Ella todo lo sabía, comprendía; y repetía:- "Necesito tiempo, sólo el tiempo y /ó el amor pueden cicatrizar las heridas".- Y citaba a Freud en su famosa frase:"No me dé consejos si no conoce mi sufrir". Y sabía… y sentía (se lo dijo a Fran también) que un día (tal como se lo había dicho su padre) al levantarse, se calzaría los zapatos y los sentiría diferentes, como un guante de cabritilla, y ese día, comenzaría de nuevo. Porque ella había aprendido a soltar el pasado, a no aferrarse a lo que no es , a lo que no está, a lo que se terminó, y lo aceptaba, pero le estaba doliendo tanto que se le hacía muy difícil de transitar; tenía miedo, estaba aterrorizada, ella que siempre confiaba, ¿en quién podría confiar?. Si Fran, ese tipo tan valioso, de quién no hubiese esperado jamás, había sido capaz de defraudarla ¿PODRIA VOLVER A CONFIAR? Y no quería ni siquiera pensarlo, no quería volverse una más de los tantos "marcados" deambulantes por la vida, los temerosos, los que no se entregan por pánico a sufrir. Los "Robocops", como ella los denominaba, incapaces de dar y de recibir amor, atascados en su armadura…Porque si hay algo que Catalina tenía era una inagotable capacidad para brindar su amor, tan vulnerable, espontánea, transparente, delicada… 
Al día siguiente de haber "hablado" con su abuela, era un jueves 25 de marzo, su hermana Mariana la llamó por teléfono y le dijo: - "Mirá Cata, yo sé que estás mal, pero algo va a pasar, porque la foto de la abuela se cayó y yo sé que me quiere decir algo de vos, no sé porqué, pero bueno, no sé…veremos. Conectate, estoy en el Messenger, hablemos por ahí… Cata estaba conectada, vivía conectada…desde que se levantaba, hasta las siete de la tarde que llegaba su hijo Ramiro "amo y señor" de la computadora, esa, era su "nave".
Se acercó a la “máquina”, se acomodó en la silla, cambió su estado "ausente" y se colocó en "línea", hacía días que su nick estaba casi vacío, como ella... decía "Cata", a secas, no tenía ideas, su creatividad se había desmoronado…Y con esa forma adolescente de escribir que le había copiado a su bella hija Desirée, sin tildes, abreviando, con símbolos y con letra verde, la que había elegido desde un principio, le escribió a su hermana:

 

Cata dice: hola…aca toy

Mariana dice: hola corazón, tenes que divertirte, querés una terapia?

Cata dice: Chat NO

Mariana dice: no seas tonta, animate, al menos te divertís…

Cata dice: Chat NO

Mariana dice: dale haceme caso por esta vez entrá, create un perfil.

Cata dice: Chat NO

Mariana dice: Sabés qué?, siento en mi sangre que ahí está EL AMOR DE TU VIDA!

Cata dice: estas loca!!!!!!!!! odio el chat, no me interesa.

Mariana dice: Cata, dale haceme caso, quiero que te pongas bien, te juro que siento que lo tenes que hacer…

Cata dice: pero ni sikiera se entrar, nunca abri nada y no kiero.

Mariana dice:andá ahí abajo del msn y hacé click en " buscar un contacto".

Cata dice: ke?? para, encima yo aca tengo todo en ingles…….

 

 

 

 

 

 

 

15/05/2007

Prólogo

Prólogo de la autora

62916jbhljyp6g4

Tantas veces escuché: "En la vida hay que plantar un árbol, tener un hijo y escribir un libro". Nunca supe si debía ser en "ese" orden, solo sabía que yo había tenido dos hijos, plantado un árbol y que toda mi vida había soñado con escribir al menos un libro. Aún soñándolo lejos estaba en mí el entender "porque" había  que hacer esas "tres" cosas. Pero ahora el misterio se ha develado, ahora entiendo… ahora siento…. Salvando distancias con el hijo, se experimentan en los tres casos las mismas emociones. La belleza de trabajar la tierra, colocar un gajo o una semilla… darle riego, protección, abrigo, ayudarlo a crecer… en fin… no hay diferencia. El amor y las emociones son indescriptibles. Ahora que me encuentro de este lado (en la cocina del libro) ahora sé lo que significa esta maravilla. Es una composición que brota del alma, que acepta tomar aportes que se cuelan entre espacios, que se llora, que se ríe, que se canta.
Va mi admiración profunda y mi agradecimiento a Jorge Bucay por enseñarme estos últimos diez años a crecer tanto con sus libros y a todos los muchos, muchísimos autores que me enriquecieron a lo largo de mi vida desde que tengo uso de razón, algunos de los cuales he mencionado. Las letras en tinta volcadas en las páginas de todos sus libros, hicieron rondas y danzaron suave alrededor mío.
Tal y como lo dice en la tapa, esta es una historia real, he modificado ligeramente las identidades y los nombres para preservarlos en su intimidad, pero no he agregado nada que no haya sucedido, como tampoco ni una sola palabra, al contrario he debido suprimir para evitar redundancias y también porque hubiesen sido sino los tomos de "Las mil y una noche".

Gracias a todos los que de un modo u otro aportaron e hicieron que este libro fuera posible.
A todos los que me acompañaron siempre y me siguen acompañando.
A mis hijos Rodrigo y Daiana, por amarme, aceptarme y "soportarme" como una mamá "diferente".
A mis padres, a mis hermanos, mi familia.
A mis maestros, profesores.
A Santiago y a Pía por los años compartidos.
Al amor de Yaiza y Marina.

A todos, TODOS mis amigos.
Al UNIVERSO y a la vida misma.
MUCHAS GRACIAS.

 

11/05/2007

Escritora novel

 
 Catalina
Una mariposa en búsqueda del amor