04/01/2008
Reina
Por estos días hay millones de cartas, de pequeños y adultos que comienza con: Queridos Reyes Magos o: Melchor, Gaspar y Baltasar…
La mía comienza así:
Querida Reina:
¿Viste? Hoy no te digo “Mamma” ni abuela… Sino simplemente te llamo por tu nombre: REINA, con el que te bautizaron tus padres por haber nacido en día de Reyes. Es el nombre mejor elegido, porque fuiste una reina, la reina del amor de todos tus niños, los propios y los ajenos… Siempre rodeada de chiquilines con mocos colgando, buscando una caricia detrás de algún bocado de pan con manteca…
Quiero pedirte que te cueles en el viaje galáctico de los reyes de Oriente, tu cuerpo ya no pesa, es un manojo de estrellas que brillan. Así que si te sujetas fuerte a la capa de Baltasar, podrás acompañarlos en la maravilla de dar la vuelta al mundo en una noche y traerme esa brisa tan tibia que aún en secreto me hace soñar… Cuéntame si es como siempre lo imaginé… que brilla el pelaje de los camellos, que brincan si cansancio y sin sudor. Que mientras beben el agua y comen todo el pasto que dejan los niños, los Reyes acomodan en cada zapatito el regalo esperado. Todo ello velozmente, sin hacer el menor ruido… Que dejan flotando en el aire, la estela de luz de su magia infinita; la que acuna nuestro sueño por unos minutos y que al despertar aún percibimos.
Si me cuentas de todo ese viaje Reina mía, mi corazón volverá a galopar emocionado. Esperaré mi nuevo regalo. Y dormida en el ensueño profundo, será posible lo que hace unos años anhelo… Que poses tus labios suaves, sobre mi frente marchita de duelos...
En tu día... un ramito de jazmines...